La insoportable levedad del ser o “BoJack Horseman”

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          Si les dijera que una serie animada sobre las aventuras de un caballo antropomorfo que es una celebridad y se relaciona con otros animales antropomorfos y también con personas, sin razón aparente para que esto suceda así, es una de las mejores que haya lanzado Netflix en los últimos años, no habría forma de que me crean. Menos si resaltó la idea de que, con todos esos ingredientes, es mucho más humana y real que tantas otras.

            Concretamente, la cuarta y más reciente temporada de la serie demuestra esto de la mejor manera posible. En las tres temporadas anteriores vimos a BoJack como personaje principal desarrollar una personalidad autodestructiva, afectando casi siempre a todos los que los rodean. Sus intenciones podían ser las mejor y su búsqueda de autodescubrimiento muy noble, pero todos sabíamos que, a la larga, el final iba a ser negativo para el personaje.

            El primer gran mérito de esta última temporada es que consigue que todas estas situaciones a las que se expone a BoJack y la forma en que se desenvuelve sigan siendo graciosas a más no poder. Con el agregado de que ahora resultan cada vez más reflexivas. ¿Puede una animación protagonizada por animales en contextos irreales lograr que te identifiques con lo que les pasa y sienten? Puede y lo hace en esta cuarta temporada. El segundo es que para ello consigue presentarte los problemas de los personajes hasta ahora secundarios como claves también. Se conectan poco con BoJack esta temporada y esa es su gran virtud.

            En resumen, esta temporada se centra en profundizar más la historia de la familia de BoJack, sus orígenes y la manera en que afectó al personaje hasta convertirlo en el ser insatisfecho y desprovisto de interés por los que lo rodean que es hoy. Para eso, se forma un relato en paralelo entre la historia de su propia madre con la búsqueda de la progenitora de la que aparentemente es la hija ilegítima de BoJack.

BoJack 2

            Al contrastar ambas historias, que es de hecho como se nos presentan y con justa razón, confirmamos capítulo a capítulo que, dentro de todas las risas y el sarcasmo, hay una realidad cruda, fuerte y a la vez humana. Hasta el punto de que consigue trasladar ese drama a nuestra propia piel, a nuestro día a día, aunque parezca que está sumamente alejada de ser algo posible, es en realidad mucho más real de lo que imaginamos.

           Alternando entre el pasado y el presente del protagonista dentro del relato, la serie nos muestra que no hay mucha esperanza dentro de su futuro. La continuidad de la trama radica en esto: la historia se repite, pero continua en movimiento. Las consecuencias del actuar de los personajes y sus decisiones se nos muestran como aparentemente desconectadas, cuando todo en verdad está atado entre sí.

BoJack 4

            Personalmente, sentí recibir una trompada en el episodio 11. Aunque nunca había pensado iba a querer que una trompada no acabe. Como estoy tratando de escribir esto sin spoilers, no voy a describir muchos detalles, pero es el mejor ejemplo de lo dicho en el párrafo anterior. Y es lo más humano de la serie. Es imposible que no te toque una fibra sensible, que no te haga parte y que no termines sintiéndote un poco culpable al terminar. Aunque no hayas hecho nada.

        Otro gran destaque de esta temporada, como ya decía, es la relevancia que adquieren los personajes secundarios, sus conflictos y sus historias. Desde de la relación de Diane con Mr. Peanutbutter, donde vemos lo complicado que resulta tratar de mantener un matrimonio a flote, a la par de destructivo y absorbente; hasta las traiciones sufridas por Princess Carolyn, que parecía intocable, pero fue acumulando únicamente un montón de sueños rotos y frustraciones; pasando en el medio por Todd, que parece el lado optimista y desencajado de la serie, es una persona, pero pareciera el más irreal de todos los personajes.

BoJack 3

            Así que si, una animación que relata la vida de un caballo antropomorfo, puede tener matices sumamente humanas y reflexivas, así como a pesar de presentarse en principio como una comedia, ser sumamente dramática y desgarradora, hasta el punto de que nos haga cuestionarnos y nos deje pensando en muchas cosas. Si no me creen, en Netflix tienen la cuarta temporada de BoJack Horseman.

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