Creed 2: peleando por nuestra historia

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Estuve contando los días, las horas, los minutos y así sucesivamente para ver esta película. No puedo evitar que Rocky despierte esas emociones en mí, es más fuerte que yo. En todo sentido (?). Aunque ya no hablamos solamente de Rocky, aunque no se trate de una película para emocionarse con él, sino para despedirnos de él. Y para decir Hola, a lo nuevo.

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Creed 2, nuevamente protagonizada por Michael B. Jordan, Sylvester Stallone y Tessa Thompson, posiblemente no cuenta con la espectacularidad ni dramatismo tan estéticamente trabajado de la primera, pero si consigue dar en la nota a la hora de continuar con su historia y transmitirnos un mensaje ya clásico de esta saga: nuestro propio legado.
Visualmente, la película es muy dinámica, agradable y entretenida. Hay un gran trabajo de fotografía y planos que nos adentran a la historia en los momentos claves de la misma. Y, como también ya es costumbre en presentaciones de esta saga, el montaje es fantástico. Cuando la misma levanta vuelo, es el montaje el que consigue transmitirnos toda esa adrenalina e intensidad propias de una película de esta clase. Por supuesto la secuencia de entrenamiento hace que uno quiera dejar todo y dedicarse al boxeo en ese mismo instante (después se le pasa).

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Narrativamente –damos inicio a los SPOILERS-, la música genera un vínculo e identificación muy grandes del espectador con lo que está viendo, ya que la línea de esta secuela es sumamente emotiva y nostálgica, evocando mucho al pasado que está dejando detrás. Dentro de este aprovechamiento de la música a nivel narrativo destaco dos momentos: cuando Adonis está ingresando para la pelea vinal contra Viktor Drago (hijo de Ivan, el que mató a su padre en Rocky IV), lo hace acompañado de su novia Bianca cantando “I Will Go to War”, en un claro mensaje de que están juntos en eso. La pelea es de los dos y allá van. El segundo momento es cuando el enfrentamiento alcanza su clímax y, de la gran tensión que se vivía, pasa al éxtasis con “I Gonna Fly Now” de fondo. Adonis ya no era hijo ni sombra de nadie, sino un campeón que escribía su propia historia.
La historia cuenta con puntos de quiebre muy marcados que, no es coincidencia, se evidencian en la interacción de Rocky y Donnie. Es sumamente simbólico y melancólico, una suerte de león viejo dando paso al león joven. A su vez, un problema que tenía su predecesora y que esta secuela busca dejar atrás, esto juega un poco en contra cuando la figura de Balboa opaca un tanto a la del hijo de su mejor amigo. Por ejemplo, cuando al termina la pelea final Rocky le dice que ya no era su momento y deja que Adonis festeje con los suyos. Ese plano de Rocky sentado observando la “consagración” de su pupilo es una despedida (y nos pintó, a todos, una lágrima) más que merecida, pero en desmedro de esto, dejó un tanto de lado el momento de Adonis.
Algo que me pareció no encajar mucho en la producción fueron ciertas subtramas paralelas, que no aportaban mayormente a la historia grande, ni tampoco tienen una resolución de conflicto muy importante o que contribuya demasiado a la historia: principalmente la aparición de la ex esposa de Iván y madre de Viktor, tan efímera como irrelevante e intrascendente.

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Por su parte, la inclusión de Viktor y el “cierre” de su historia con Rocky (así como el de ambos para con la película) finalmente estuvo más que justificado. El mensaje de ellos, dando paso a la nueva generación es claro, pero a su vez como asumen la representación de su legado. Lo que somos y hacemos es nuestro legado, pero también la razón de lo que hacemos cuenta. ¿A quién queremos probarle qué cosa? Para Drago, la reivindicación de su legado se daba a través de su hijo, pero siempre con la mira puesta en los ojos de los demás. Para Rocky, no había nada más que probarle a los demás, él había cumplido y estaba satisfecho con el suyo. Se probó, a él mismo, lo que quería. Como en la primera presentación, allá por 1976, cuando le decía a Adrian que si podía llegar hasta el último round con Apollo y sostenerse en pie sabría que él no era simplemente otro vago.

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Es en la enseñanza de Rocky a Adonis de “subir esos escalones” hasta encontrarse solo y enfrentarse a uno mismo que entendemos que ya es hora de que este último pelee por sí mismo sus propias peleas. Que construya su legado. Y no solo ni usando a otros, como Drago, sino acompañado (en este caso de su familia), apoyándose y resguardándose en ellos.
La historia de Creed 2 sirve para cerrar una que empezó allá por 1976 y dar inicio a otras más actuales. Representa también que son otros los que “comienzan” nuestra historia por nosotros, pero somos nosotros los que tomamos esto y construimos y defendemos aquello en lo que creemos y lo que queremos ser: nuestro propio legado.

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