Joker: el nacimiento de la locura

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La emoción que sentía por esta película es superada solamente por la emoción que siento después de haberla visto por primera vez (porque estoy seguro de que habrá una segunda y hasta una tercera). Como ya había comentado por acá, hablar de este personaje, de su concepto, de lo que representa y de algo tan atrapante y obsesivo como lo es su origen (o sus orígenes) me vuela la cabeza. No más de lo que lo hizo esta película que no es otra cosa que un estudio fascinante y minucioso de toda la idea detrás del Joker. Entendiendo el caos como origen del caos mismo, a la locura como causa y consecuencia y con una fuerte crítica cultural y social.                                                    Perdón, pero no encuentro otra forma de hablar de esto que con SPOILERS. Si bien todavía pasó muy poco desde su estreno, vivimos en tiempos gobernados por la inmediatez y la necesidad de valoración en redes sociales. Lo que nos convierte (me incluyo) a todos en expertos en todas las materias e hizo de esta un tema tan obligado como reiterativo y agobiante en los últimos. Nobleza obliga: SPOILERS ALERT.

joker

Dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix, la cinta cuenta la historia de Arthur Fleck, un hombre con evidentes problemas psicológicos, entre ellos una risa incontrolable en momentos de gran tensión, que vive con su madre, una mujer que trabajó para Thomas Wayne (si si, el papá de Batman) y –también con vestigios de locura- le asegura a su hijo que tuvo un amorío con Wayne por lo que él es su padre. Fleck persigue, como puede, su sueño de ser un comediante y hacer a la gente reír. Con claras dificultades, no solo para lograr este cometido, sino también para entablar y mantener relaciones con el resto del mundo, por ejemplo, con sus compañeros de trabajo y su vecina. Tiene, además, el sueño de aparecer un día en el programa de Murray Franklin (Robert De Niro).

Lo más remarcable de toda la película es que no se anda con vueltas y desarrolla de principio a fin la construcción, y deconstrucción, de un personaje que, como ya repetí varias veces, encierra toda una idea detrás de él. El Joker, como tal, es la no-moral, es apolítico (como afirma en una escena), es el caos sin razón alguna. Es la anarquía como motor para que pasen cosas, que en realidad no se preocupa en averiguar cuáles son.

La película nos invita a transitar lugares súper incomodos porque nos interpela hasta qué punto somos, como sociedad, responsables del desmoronamiento de individuos con dificultades que necesitan ser tratadas y atendidas. También, la manera en la realmente los miramos. La falta de empatía y sensibilidad de la que estamos hechos. “La peor parte de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no”. Luego, como es una película del Joker y es fiel a su ideología, desordena todo lo que nos construye alrededor. Si, así mismo.
Porque nos presenta a un Arthur posiblemente emparentado con los Wayne y, por ende, con Batman. Luego resulta que no, que es adoptado, así que su origen verdadero pasa de estar en un punto final al desconcierto absoluto. También nos muestra al protagonista relacionándose, después de cometer sus primeros asesinatos, con su vecina. Ella aparece a su lado en sus momentos más duros, como un apoyo más que necesario. Posteriormente se nos revela que esto solo tenía lugar en la cabeza de Fleck y ella en realidad lo conocía muy vagamente. No solo sus orígenes, sino que toda su realidad es puesta en tela de juicio cuando la narración gira en torno a su óptica. Cuando vemos el mundo desde su óptica no hay orden ni verdad.

Quizás la mejor representación del Joker y sus orígenes siga siendo de Alan Moore y su obra maestra de los cómics: The Killing Joke, más que recomendada para quienes quieran conocer más del mismo, ya que hasta cuenta con una adaptación cinematográfica.

Al negarse a la realidad que le es impuesta, al dejar de tomar sus medicamentos (de forma obligada), al sentirse marginado por la sociedad, rechazado por sus semejantes, atacado por quiénes lo ven diferente, traicionado por su propia madre, deja atrás todo lo que era como individuo hasta ese momento y se construye a él mismo una identidad, una historia, una perspectiva que carece completamente de norte. Se despoja de todo lo que un ser humano normalmente aspira: aceptación, reconocimiento, propósitos, juicios de valor. Y despierta, sin quererlo, una corriente contracultural en la sociedad en la que vive.

Así como en el Batman de Nolan se nos muestra un Joker sumamente anarquico y filosófico, bastante cercano a este ambos parecen entender que todos estamos a solo un paso de la locura. A un pequeño empujón de distancia.

 

¿Invitarían a un tipo a un programa de esa magnitud solo porque dio un mal show? ¿Puede Arthur ir vestido de payaso a un programa de televisión? ¿Puede introducir un arma así sin más? ¿Y confesar crímenes en vivo y en directo? ¿Matar al conductor y comenzar a bailar casi displicentemente? ¿Y si todo fue producto, otra vez, de su mente retorcida? No sería la primera vez. “No lo entenderías” le responde al final a la psicóloga, cuando esta le pide que le cuente el chiste que lo hizo reír. Tal vez todo tuvo lugar solamente en su cabeza. Tal vez es su forma de justificar su incapacidad de encajar en el mundo, de explicar la forma en que es rechazado por la sociedad solo por ser “raro”. Quizás no es nada de eso. Y eso es lo más fascinante del Joker.

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Finalmente, vemos a Arthur Fleck, ya autoproclamado Joker luego de que Franklin hiciera una burla sobre él en su programa, siendo invitado al mismo. Libre de miedos y de ataduras morales, desata finalmente toda su locura reconociendo al aire sus crímenes y asesinando en vivo al conductor, solo para ser arrestado y ver la locura en la que la ciudad se ha convertido rápidamente bajo su influencia. Misma locura de unos cuántos que lo liberan prácticamente de forma accidental del patrullero en que lo trasladan. Misma locura del sujeto disfrazado de payaso que asesina, al mismo tiempo, a los padres de Bruce Wayne en aquel callejón. Misma locura en la que se ve sumergido el Joker cuando ve a todos sus “seguidores” desatando el caos por la ciudad. Misma locura que se está formando en el pequeño Bruce al ver perdidos a sus dos seres más queridos. Ambos, Joker y Batman, nacen en ese mismo momento, con realidades y perspectivas diferentes. Uno incorruptible, el otro totalmente anarquico. Porque la realidad es que no hay un solo responsable ni una sola manera de ver nacer a la locura.

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