Da 5 Bloods: historia y cuestionamiento

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           Cuando se trata de una película de Spike Lee uno puede (tratar de) anticipar lo que este director va a proponer. Al menos partiendo de la base de sus trabajos anteriores y de su convencida posición política y social; además, claro está, de su sorprendente capacidad narrativa y de su facilidad para ponernos delante una situación que, obvia o no, resulta siempre conmovedora e invita a cuestionar escenarios de nuestra historia actual y pasada. Si anteriormente hablábamos de Black Panther como una película con un mensaje mucho más trascedente, de su propio álbum como una representación al orgullo de pertenecer; o de Capitana Marvel como un símbolo de representación; o de Parasite como un retrato sobre lo que somos como sociedad; entonces tenemos que decir que esta película es un revisionismo sobre historia y la importancia del cuestionamiento.


            Das 5 Blood está así dirigida por Spike Lee y cuenta la historia de 4 veteranos afroamericanos de la guerra de Vietnam, Paul (Delroy Lindo), Otis (Clarke Peters), Eddie (Norm Lewis) y Melvin (Isiah Whitlock, Jr.), que regresan a este país para buscar un cargamento de oro que dejaron oculto, así como los restos de su líder, Norman  (Chadwick Boseman), caído en batalla. Toda la trama se construye entonces con Vietnam como escenario, situándose en el tiempo presente, pero con foco en el pasado. El primer gran eje narrativo de la película es revisar que el tiempo puedo haber transcurrido pero la historia en sí no encuentra respuestas hasta que se la plantee como problemática y se cuestionen ciertos elementos de la misma.

            En esta lista de recursos narrativos también podemos mencionar el inicio con el discurso de Muhammad Ali, cuestionando y reclamando las reglas y valores por las que se regía la sociedad en aquél entonces. La ideología de Lee no es un mero capricho individualista del director, sino una posición marcada que representa la de un colectivo discriminado y reprimido a lo largo del tiempo. Como la de Ali, quien se sabía una figura preponderante y usaba su posición para hablar a favor de los más desfavorecidos, no para incrementar su fama, es más, le jugó en contra en un determinado momento, pero él nunca cambió de perspectiva.

            Dentro de un revisionismo histórico de los horrores de la guerra, que resulta al mismo tiempo atrapante y desgarrador, Lee nos desliza una crítica social sumamente cargada de reclamos. La crueldad, deshumanización, avaricia y egoísmo que rodeaba a la Guerra de Vietnam (y a cualquier guerra, de hecho), la represión hacia la colectividad afroamericana, cada vez más disminuida en sus derechos, que se veía obligada a tomar partido y sacrificarse en una guerra por un país que no los reconoce como iguales.

            A través de la confrontación de los protagonistas lleva inevitablemente a la pregunta “¿quién es el enemigo?” para dejarnos de cara con la realidad. Una realidad que difícilmente desconozcamos, pero a la que nunca viene más adentrarse. Para conocer y para cuestionar, porque es claro que hay cuestiones que históricamente han transitado por un camino de abusos, discriminación, marginación y sufrimiento. Hasta hoy en día. Y, también históricamente, ha sido necesario denunciar todo esto para que no continúe de esta manera.

            La historia particular de los personajes y la historia general en torno a la realidad que los rodea se nos pone en frente de forma que es imposible ignorarla. Es como si el relato nos persiguiera en cada toma, en cada plano, en cada corte y en cada diálogo, de manera a adentrarnos en el subconsciente y conflictos de los protagonistas, para que seamos nosotros mismos los que enfrentemos a sus demonios.

            Dolor, sufrimiento, avaricia, orgullo, injusticia, desigualdad, discriminación. La posición ideológica de Spike, como decíamos, es marcada. La denuncia que realiza, o las denuncias que realiza, mejor dicho, también. En plural, porque son varias y no son solo suyas. Es la de un colectivo y un sector de la sociedad que con cada vez más fuerza y herramientas buscar hacer escuchar este reclamo. Porque pasó y seguirá pasando mucho tiempo, hasta que entendemos que la realidad de Das 5 Blood es la nuestra. Y no puede ni debe continuar este camino. En lo personal, no soy partidario de calificar a una película como “necesaria” o “innecesaria”, pero con esta me permito hacer una excepción para decir que es una historia necesaria por los tiempos en que vivimos. Necesaria para repasar y dejar de repetir esa historia, necesaria para cuestionar.

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