Después de que hace poco habláramos de la generación de contenido de valor y su importancia a la hora de trabajar en social media, queremos presentar una serie de pasos que consideramos claves en este proceso. Hoy hablaremos del primero de ellos en esta entrada que iremos actualizando semanalmente.

1- Conocer al cliente:

Lo primero es definir para quién trabajamos. Conocer a nuestro cliente, sus aspiraciones, capacidades y también limitaciones. Lógicamente que en esto también debemos contemplar al producto o servicio, sus fortalezas, oportunidades y debilidades. Tener en claro este aspecto nos permite situarnos en la misma posición del cliente con el que estaríamos trabajando.

Una vez que tenemos claro en cuál “lado del mostrador” nos ubicamos y conocemos bien las metas que tenemos para nuestro producto o servicio lo siguiente es conocer mejor a aquellas personas a las que queremos alcanzar. Interiorizarnos sobre su comportamiento, aspiraciones y preocupaciones nos va a permitir trabajar un contenido mucho más acorde a sus necesidades y deseos.

Finalmente, luego de tener definidos a nuestro cliente con su producto/servicio y a nuestro público objetivo, tenemos que ser capaces de establecer los temas de interés que conjuguen tanto las necesidades de los clientes o potenciales clientes con los objetivos de nuestra marca. El principal objetivo detrás de esto es, primeramente, poder presentar un contenido relevante y actual que nos permita establecer una conversación más directa con nuestro público objetivo. Los temas de actualidad, tendencias, etc. de la mano con nuestra marca pueden facilitar la generación de contenido mucho más valioso y de fidelización con nuestro público.

2- Definir objetivos

El segundo punto es uno que en lo personal nos parece clave a la hora de sentarse a hablar del contenido que se va a trabajar para una marca. Muchas veces uno se encuentra frente a un proyecto y a la “exigencia” de producir contenido relevante y de calidad, sin tener demasiada idea realmente de que es lo que esto quiere decir. Dicho de otro modo: todos queremos algo genial, diferente y viral, pero no sabemos bien cual es su objetivo.

Al sentarse a “cranear” cualquier tipo de contenido es fundamental tener en claro los objetivos que queremos perseguir con ellos. ¿Qué queremos lograr? ¿a quiénes queremos alcanzar? ¿qué reacción esperamos de nuestro público? Desde generar ventas, leads, base de datos, hasta lo más simple como sencillamente entretener e instalar conversación en una comunidad con gustos similares, los objetivos tienen que ser claros y estar previamente establecidos antes de avanzar en cualquier dirección.

Esto es lo que, en definitiva, nos permitirá también medir y conocer la relevancia y utilidad de nuestro contenido. Muchas veces hablamos del contenido “viral” y es algo más bien fácil de aspirar, pero debemos ser conscientes de que no marcamos la pauta para que algo se vuelva viral o no, esto lo hace el público con su reacción y posterior aceptación o no. Lo mismo ocurre cuando hablamos de contenido educativo; no basta con que simplemente dominemos en mayor medida la materia, también debemos saber hacérselo llegar y entender a nuestro público base, caso contrario, no estaríamos presentando ninguna propuesta diferencial y, por ende, perderíamos relevancia.

3. Conectarse con el cliente

A lo mejor parece algo igual de evidente que el punto anterior, pero tener un acuerdo de cierto con un cliente para trabajar su marca no es lo mismo a establecer una real conexión con este. Y conectar con él es tan importante como hacerlo con el público objetivo al que queremos llegar.

Los vínculos nos permiten estrechar lazos con la otra parte (ya sin importar de que tipo de relaciones hablamos, esto es así siempre). Estrechar esos lazos nos facilita tener una mirada consensuada de las cosas. Lo objetivos se vuelven comunes y los caminos a tomar para alcanzarlos se pueden trabajar de manera mucho más armoniosa.

Encontrar esos ganchos que nos permitan conectar con el cliente resulta fundamental a la hora de proponerse trabajar una estrategia verdaderamente integral, de tal manera que podamos poner en prácticas los planes e ideas que nos parecen más adecuados, pero al mismo, que estos estén ligados con las pretensiones e intereses de nuestro cliente y quedar “todos felices”.

Para ello, además de los datos y análisis que manejamos para desarrollar una estrategia de contenido, también debemos conocer e interiorizarnos ya de una manera personal con la información propia que nos pueda garantizar el cliente sobre su marca. Sus preocupaciones, sus dudas, sus deseos, sus aspiraciones y metas, y la motivación que existe y empuja a cada una de estas sensaciones es información clave para generar contenido valioso.

4. Contenido emocional

En el siguiente apartado debemos comenzar recordando que los seguidores de nuestra marca, antes que posibles clientes simplemente, son personas con emociones y sentimientos. Conocerlos, conectar con ellos al punto de despear un interés o deseo y apelar a estas emociones es clave, no solo a nivel ventas, sino para generar ese vínculo especial y estrecho con el consumidor.
Más allá de dar a conocer nuestro producto/servicio debemos trabajar nuestro contenido, tono y lenguaje para que estos clientes o posibles clientes sientan que están consumiendo lo que tenemos para ofrecer porque existe un vínculo especial de la marca para con ellos. Reconocer sus emociones y usarlas como gancho para llamar su atención, no solo no es negativo, sino que es especialmente necesario a la hora de ofrecer un diferencial a estos mismos.

Cada vez que pensemos una pieza de contenido digital, una mecánica, una estrategia general o una campaña especifica tenemos que considerar nuestras metas y objetivos, si, pero también priorizar las necesidades de nuestros clientes para poder trabajar algo ligado a sus emociones y deseos. 

5- Medir el contenido de valor

El siguiente punto es uno de mis favoritos. Todo lo que pensamos, trabajamos y generamos dentro del social media se puede y se debe medir. Absolutamente todo. Si bien lógicamente factores como el criterio, conocimiento, experiencia, buen gusto y demás, influyen a la hora de trabajar un contenido de valor, todos ellos deben someterse necesariamente a una medición de efectividad y “aprobación” por parte de los seguidores y clientes.

Uno de los ítems a considerar cuando queremos medir un contenido de valor es si responde a una necesidad puntual, si resuelve un problema del tipo que sea. Independientemente de que queramos “contar algo”, debemos tener presente para qué queremos hacerlo, que problemática de nuestros clientes tuvimos en cuenta para ello y cuál es el camino que queremos mostrarles como respuesta a esta problemática que entendimos.

Por otro lado, siempre debemos considerar si la información y/o contenido que estamos presentando es realmente interesante, valiosa y única. Son finalmente estos seguidores los que nos proporcionan esa información cuando entran en contacto con ella y es nuestra tarea tomar en cuenta toda esa información para plantear nuevo y mejor contenido de valor en el futuro.

6- Revisar las estadísticas

Dentro de esta línea más analítica es claro mencionar que las estadísticas de nuestro contenido en cada red social son esenciales a la hora de evaluar el mismo. Como mencionamos, absolutamente todo se puede medir, y por lo tanto, de cada una de estas métricas podemos sacar datos estadísticos valiosos y comparables entre sí.

Esto nos permite, primeramente, concluir que tipo de contenido tiene más aceptación y cual no. Dentro de cada pilar de comunicación -ya definidos para estas alturas- nuevamente podemos categorizar a nuestros contenidos de acuerdo a su rendimiento y valoración por parte de nuestra audiencia. Sacar conclusiones periódicamente nos permite no proyectar un trabajo de elaboración de contenido completamente a ciegas.

A su vez, el valor de las estadísticas radica en que nos permite comprender y predecir el comportamiento de nuestros seguidores en base al nivel de respuesta que vamos obteniendo con nuestros diversos tipos de contenido. Nunca esta de más remarcar que cada pieza que pensamos tiene que tener por objetivo impactar de forma positiva en nuestra audiencia, y no únicamente satisfacer un gusto personal que tengamos.

7- Atender a la comunidad

No debemos olvidar que estamos pensando, trabajando y compartiendo contenido para un nicho de gente que nos sigue. Sea grande, mediano o chico, se trata de nuestro público y forjar un lazo con ellos, que nazca de nuestro contenido obviamente, es fundamental para que decidan continuar consumiendo aquello que preparamos para ellos.

Se trata de hablar CON las personas y no A las personas. Tenemos nuestro público y tenemos que enfocarnos en generar contenidos y temas de conversación para entablar un ida y vuelta con ellos. No pasa por hacerles llegar algo y esperar que les impacte de cierta manera, de tal forma a que nos regalen una reacción, sino de presentarles algo que nos permita una devolución mucho más valiosa para ambas partes.

Dentro de todo lo anteriormente mencionado resulta clave entonces atender a esta comunidad que se pueda formar alrededor de nuestra marca. Llegar hasta ellos de forma simple y amena podría parece el primer paso lógico, pero también lo es responder a sus comentarios y menciones, fomentar la participación en algunas de nuestras piezas e, inclusive, preguntar su opinión en algunos de los temas que lleguemos a desarrollar.

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