Ante la necesidad de Disney+ de captar cada vez más público en una plataforma que va ganando terreno de a poco pero que, evidentemente, necesitaba de contenido novedoso y fresco que la respalde, llegó esta serie que nos permitió –así como The Mandalorian en su momento- estar cada viernes a la expectativa y durante los días siguientes comentando y analizando 30 minutos de episodio en promedio que nos quedaban cortos.

            WandaVision nos trae a Elizabeth Olsen y Paul Bettany nuevamente en los papeles de Wanda y Vision, dos personajes del MCU que el destino unió, pero los eventos de Infinity War separó. El juego de palabras, de entrada, en el título de la serie resulta evidente, pero al principio daba la impresión de ser una deformación de “Wanda&Vision” como referencia a que tendría un tono propio de clásicas series de televisión. En realidad, se refería a que todo el contexto estaba marcado por la visión de cómo Wanda quería que se presente la realidad, luego de haber perdido a Vision y quedado sola.

            Para construir esta realidad propia a gusto y voluntad Wanda tuvo que, además del temita de secuestrar a un pueblo entero (?), tomar inspiración de series de televisión que consumió a lo largo de su vida. Así es como, en prácticamente la primera mitad de la serie, vemos homenajes y referencias a grandes clásicos de la televisión como “I Love Lucy”, “Leave It to Beaver”, “Full House” y “Malcom in the Midle”, entre otras muchas. La trama comienza como una comedia ligera, con esas particularidades de las primeras producciones televisivas que las hacen tan entrañables, pero presentando pequeños detalles que hacen notar que algo no está bien y que, poco a poco, iremos desenredando esa confusión.


            A partir de eso hay que mencionar que la construcción de la trama impecable, yendo de menos a más, manteniendo una coherencia y estilo en cada episodio, sin perder el panorama general que engloba la historia de la serie en sus 9 episodios. Para lograr todo esto son varios los puntos altos, la construcción narrativa es el primero, el gran trabajo del cast sería el segundo, haciendo énfasis en una espectacular Elizabeth Olsen que consigue presentar una protagonista realmente conflictuada, pero con quien a su vez podemos empatizar completamente. También la villana principal, Agatha Harkness (Kathryn Hahn), cuyo giro estuvo bien trabajado y con una motivación comprensible, dentro de esta línea la aparición paralela de SWORD y Monica Rembeau terminaron de redondear una historia completa.

            Todos estos elementos funcionan como complemento del conflicto principal y de mayor profundidad de la serie: el conflicto de Wanda por las pérdidas que sufrió en este tiempo. Su hermano Pietro, primero, y Vision, después. Sus dificultades para procesar ambas desgracias, sumados a su soledad y necesidad de contención la llevan a crear una realidad alterna para ella. Donde las pérdidas son reparables y construir una historia a su antojo, cargándola de toda la felicidad que sea capaz de imaginar, es posible. Y es que, seamos sinceros, cuantas veces no quisimos cambiar una pérdida, una frustración, cualquier cosa que no fuese como el futuro perfecto que nos proyectamos, por una realidad perfectamente construida a nuestro gusto. Es por esta razón que, me parece, ese final agridulce que tanto se discute hasta ahora encierra una reflexión mucho más grande y madura, aplicable desde un personaje nacido en los cómics hasta cualquiera de nosotros: para dar cualquier paso hacia delante, es importante primeramente soltar lo que quedó atrás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s