El pasado 26 de abril se cumplieron 32 años del estreno en televisión del anime de Dragon Ball. Una historia cargada de tantos ingredientes como aventura, emoción, acción, diversión, nostalgia y una lista de infinitos etcéteras porque cuenta con todos los ingredientes para enamorarlo a uno. Este recordatorio de su aniversario de estreno no es sino una excusa para darle un pequeño espacio por acá, de parte de alguien que creció con esta obra.

Primera etapa: Dragon Ball

            La primera etapa es mucho más infantil e inocente. Conocemos a Goku y Bulma, dos de los protagonistas, quienes iniciarán la búsqueda de las famosas esferas del dragon, que conceden cualquier deseo que uno pida. En este viaje se les sumarán una serie de personajes como Yamcha, Puar, Ulong, Krilin, el Maestro Roshi, etc. Con muchísimos componentes extras que no hacen sino sumar a una serie de aventuras que parecen no tener fin. Y que no quisiéramos que tengan fin.

            En ese viaje conocemos, entre otros tantos villanos, a Pilaf y a la Patrulla Roja. También que Goku claramente no es un humano como el resto, ya que al ver la luna llena se transforma en un mono gigante. Esta serie de idas y vueltas, a lo largo del recorrido de nuestros amigos, desemboca en la conclusión final de que el viaje es más importante que el destino, ya que el pedido terminó siendo completamente irrelevante.

            Posterior a este primer foco, nos adentramos en el segundo de la saga, que es el entrenamiento de artes marciales que Goku y Krilin tienen con el Maestro Roshi. Acá también empezamos a conocer la fascinación de Goku por volverse más fuerte y medirse con los mejores. Es bajo esta premisa que participan en el Torneo de las Artes Marciales, donde primeramente conocemos a varios y muy diferentes participantes, con historias sumamente entretenidas; además de que vemos como Goku llega 3 veces a la final del mismo. Perdiendo en la primera con el Maestro Roshi, quien peleaba con otra identidad; con el por entonces malvado Ten Shin Han, en un final para morderse los dientes; y ganándole a Pikoro en su última participación.

            Precisamente el segundo foco, el de las artes marciales, además del Torneo en sí, encuentra un gran desarrollo en los enfrentamientos de Goku con la Patrulla Roja, especialmente cuando se cruza en su camino Tao Pai Pai; y sobre todo en la aparición de Piko Daimaku como un paso más allá, un paso de maduración y crecimiento, porque es un duelo marcado por la violencia, destrucción y muerte, que cuenta con un final fantástico. Este arco se redondea de gran forma con el ya mencionado tercer Torneo, que Goku gana enfrentándose a Pikoro Jr y asegurando la paz en la tierra. Es un punto de inflexión para esta serie de historias y, como producto del matrimonio de Goku con Milk, encontrará una nueva serie de historias mucho más profunda en la siguiente tanda.

Saga de los Sayayins y la madurez

            La saga de los sayayins significa ese paso hacia la adultez y madurez de los personajes y de sus conflictos. Conocemos a Gohan, el hijo de Goku con Milk, y presenciamos la llegada de Raditz, el hermano del personaje principal, quien nos revela a todos que Goku se llama realmente Kakaroto y es originalmente un Sayayin. Posterior a esto vemos que tanto el nivel de Goku como de Pikoro (aliados momentáneos) está muy por debajo del de Raditz. Esto a tal punto que Goku tiene que sacrificarse para acabar con su propio hermano.

            Tanto esta muerte como la de Yamcha, Chaos y Ten Shin Han con la llegada de Nappa y Vegeta, se siente mucho más real, fuerte y desesperanzadora. Si bien es cierto, todos somos conscientes de que se puede revivir con las esferas del dragon, el panorama alrededor es mucho más sombrío y termina de empeorar con la muerte de Pikoro y, por ende, desaparición de Kamisama y de las esferas.


            La llegada de Goku, luego de haber entrenado con Kaio Sama, nos pone de frente con una de las rivalidades más espectaculares (si no es que la más) de la saga: Goku vs Vegeta. El príncipe sayayin, destinado a ser el guerrero más fuerte del universo, contra un soldado de clase baja. Este enfrentamiento sienta las bases de la motivación de ambos a lo largo de la saga y, obviamente, de la relación que llevarían más adelante. El final, con Goku pidiéndole a Krilin que no le de golpe de gracia a Vegeta para poder volver a pelear con él, marca la pauta de la mentalidad de este: no es un héroe siempre atento en defender a la Tierra, sino un guerrero obsesionado con pelear contra los más fuerte. Le emociona pelear y medirse con los mejores, salvar a los demás está siempre en un segundo plano para él.

Saga de Freezer, el mejor de los villanos

            La saga de Freezer es una de las más largas y complejas de todas, aunque transcurra durante solo 7 días dentro de la historia. Con los protagonistas trasladándose al planeta de origen de Pikoro, Namekusei, para buscar las esferas del dragon originales y revivir a sus amigos.

            Dentro de este viaje convergen varias historias sumamente interesantes y complejas: la de los protagonistas, la del propio Vegeta, los nameku involucrados en la invasión de su planeta y, por supuesto, la de Freezer y sus hombres. A la complejidad de ir hilando estas historias, sus cruces y enfrentamientos tan bien trabajados, hay que sumarle la motivación y desenvolvimiento de Freezer, un villano despiadado e implacable que se erige claramente como el mejor de todos los villanos a lo largo del anime.

            Con este escenario montado el desenlace no podía ser otro que de desolación y muerte. Destrucción a lo largo de todo el planete y un Freezer alcanzando su forma perfecta y acabando con todos, para finalmente entregarnos acaso la escena más epica de todo Dragon Ball Z: Goku transformándose en el legendario Super Sayayin, de la profecía que tanto temía el villano, para tener la batalla final. Una vez más, Goku al saberse vencedor y con todos sus amigos a salvo, le perdona la vida varias veces a Freezer. Se había probado, una vez más, como guerrero, matarlo no le representaba ninguna satisfacción.

Saga de Cell, el siguiente nivel

            A partir de esta etapa, el anime busca dar un nuevo paso en el que los demás personajes, además de Goku puedan asumir cierto protagonismo dentro de los nuevos conflictos. Conocemos al Trunks del futuro, hijo de Bulma y Vegeta, que viaja en el tiempo para alertar sobre la amenaza de los androides y la enfermedad del corazón de Goku. Es justamente ante esto último un Vegeta ahora también capaz de transformarse en SSJ toma el protagonismo frente a los androides.

            Con lo que nadie contaba es que la fuerza de estos (los verdaderos, no los primeros dos) estaría muy por encima de la de los Guerreros Z; tampoco con la aparición de ser, un ser diseñado para absorber a ambos androides para alcanzar su forma perfecta. Esta serie de giros inesperados y caminos que irremediablemente conducen a un enfrentamiento contra un ser “perfecto” hacen interesante a la saga, que cae un poco en cuanto a la profundidad y motivación de los villanos: 17 y 18 en realidad hasta parecen ser (y de hecho lo son) buenas personas, con una misión poco clara; con Cell pasa algo similar, cuando alcanza su forma perfecta y pareciera quedar sin objetivos. Ni conquistar la tierra, ni destruir a Goku (al estar programados por el Dr. Gero de la Patrulla Roja), ninguna motivación parece muy clara.

            Lo que si resulta claro es que después de mucho entrenamiento y de haber estudiado a su rival, Goku concluye que ni él ni nadie es rival para el poder de Cell. Solamente Gohan, si es capaz de expulsar toda su fuerza. Esta presentación de Gohan como el guerrero más fuerte resulta más interesante, junto con el sacrificio de Goku cuando Cell pretende destruirse junto con la tierra. La batalla final, de Gohan con una sola mano apoyado por Goku desde el más allá, es por demás espectacular y da un cierre justo a la saga.

Saga de Boo, una segunda maduración

            Con Goku muerto y decidido a permanecer en el más allá, esta saga aparece 7 años después de la anterior y –así como la de los sayayins en su momento- encuentra a los protagonistas mucho más desarrollados y maduros. Gohan, por ejemplo, es un adolescente que vive nuevas aventuras y se encuentra con la posibilidad de participar de un nuevo Torneo de Artes Marciales, al que se unirán todos sus amigos, incluido Goku quien regresará del más allá por 24hs.

            Si bien es una saga más larga porque cuenta con mucho más relleno, tiene dentro del mismo historias bastante entretenidas, aunque podamos anticipar que nada tienen que ver con la principal. Así mismo prepara muy bien el terreno para el arco principal, se presentan nuevos personajes secundarios muy interesantes, así como villanos previos al principal.

            El torneo de las artes marciales y las batallas en la nave de Babidi cumplen bastante bien con la idea de crear expectativa en torno a la amenaza que llegaba y, como si fuera poco, nos pone de frente a la gran revancha entre Goku y Vegeta. Esa rivalidad construida simplemente en torno al orgullo y la ambición por pelear, nada más. El espíritu competitivo puro y duro, fascinante, por cierto, poniendo en jaque la paz de todo el universo. Personalmente creo que Vegeta ganó esa revancha, pero dejo a criterio de cada uno. Lo que tengo más por seguro es que el sacrificio, con despedida incluida de Vegeta, está en el podio de mejores escenas de todo el anime. “Adiós Bulma, adiós Trunks y también…Kakaroto”.

            Donde mejor se acomoda esta saga es cuando se muestra capaz de presentar varios giros y nuevos arcos sumamente interesantes, como la aparición de Gotenks (fusión de Goten y Trunks), la separación de Majin Boo de su parte maligna, la famosa espada Z, Gohan alcanzando el estado ideal para liberar todo su poder, la fusión de Goku y Vegeta…infinitos giros, posibilidades y opciones, donde ninguno fue suficiente para el cierre definitivo. Cierre que sea en el planeta supremo, con Goku como protagonista utilizando la genkidama para vencer definitivamente a Boo. Y Vegeta, su amigo, reconociendo que él era verdaderamente el número 1.

            Goku deseando que Boo reviva como un buen tipo para volver a pelear termina de encerrar la idea de que la salvación de todo el universo era “tan solo” una consecuencia para alguien que realmente disfrutaba pelear con los más fuerte. Un antihéroe construido sobre una base de moral y buenos valores, con Vegeta como contraparte perfecta. Y un cierre que, por suerte, nunca es definitivo. Digo esto porque todavía queda Dragon Ball Super, pero eso vino mucho después y merece un capítulo aparte. Por ahora, recordemos este estreno de hace más de 30 años, como un lindo sueño de infancia.

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