Llegamos a la mitad de esta nueva serie del MCU, avanzamos hasta la mitad de la misma exactamente y comprobamos que tiene un ritmo mucho más lineal y constante que las anteriores. Incluso me animo a sumar en esta comparación a las dos temporadas de The Mandalorian. Va a su paso, no sube demasiado la intensidad y cuando lo hace resulta esperable. Ahora bien, esta uniformidad la hace cómoda y fácil de dirigir, a la par que –a lo mejor- nos deja pensando que algo más podría venirse para el final.

          Una propuesta nueva (al menos dentro de los parámetros que venía manejando la serie hasta el momento), con una gran fotografía y juego de colores muy llamativos y agradables. Una temática de aventura espacial/intergaláctica que integra viajes en el tiempo y, por supuesto, muy buenas escenas de acción.

            En esta ocasión, Loki genera un nuevo vínculo cercano con cuyo ida y vuelta se da el mayor crecimiento de la trama (al menos siempre para este capítulo) y es con Sylvie. Vimos en el episodio anterior que Sylvie es la variante de Loki, “Lady Loki” también había sido el título que utilizamos para ella, que está viajando por las líneas temporales y acabando con todos los agentes de la TVA que intentan detenerla.

            Como variante de este gran villano –y ahora protagonista- ella conserva esa escencia de nuestro querido Loki, pero con diferencias bien marcadas y que de hecho son puntualizadas a lo largo de su interacción con el hermano adoptivo de Thor. Las escenas de ambos dialogando me parecieron las más interesantes del capítulo, por la manera en que contrastan sus planes e ideas, incluso revelando que los agentes de la TVA también son variantes, por lo que está organización tendría otras motivaciones que desconocemos, en principio; pero a su vez por como contraponen sus historias y personalidades, posteriormente. El dialogo que tienen sentados me parece que otorga una profundidad y motivación muy significativos a ambos, y a la historia en general. Comparten sus dudas, sus miedos, lo que los empuja a ser como son y perseguir lo que persiguen; incluso su relación con su madre y hasta un guiño muy elegante y bien logrado hacia la bisexualidad de Loki.

            Para la historia más visible y palpable de este episodio, tenemos otro cliffhanger. No sé si no estará abusando la serie de este recurso para mantenernos a la expectativa y hablando de ella a lo largo de toda la semana, como si pasó con WandaVision y Falcon and The Wintier Soldier. No quiero creer que va a ser algo recurrente hasta el final, o al menos no me gustaría, ya que es una historia que tiene con que sostenerse (o debería de tenerlo, a estas alturas) para capturarnos semana tras semana. En un nivel mucho más profundo, creo que es un episodio que dota de una nueva dimensión a los personajes, más que nada a Loki como protagonista, pero también a Sylvie, quien claramente cumplirá el rol de alter ego en todos los sentidos. Una profundidad importante a la hora de empatizar con un protagonista, su antagonista y su historia. Una profundidad que a todos nos da siempre esa búsqueda tan compleja sobre la identidad.

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