Después de lo que fuera la primera entrega de Suicide Squad creo que prácticamente todos podríamos coincidir en que prometía mucho, muchísimo más de lo que realmente fue y también que lo mejor que nos dejó hasta hoy para recordarlo fue su grandísimo soundtrack. O, mejor dicho, lo único que no dejó para recordarlo hoy en día. Es por eso que lo que alcanza la secuela de James Gunn tiene mucho más valor porque , además de entregar una película entretenida, llena de violencia, acción, humor negro y totalmente contrapuesta a Marvel; hecha por tierra ese mal sabor de boca que teníamos con su predecesora. Y con casi todas las de DC.

            Con un excelente y renovado cast, donde encontramos nuevamente a Margot Robbie, Viola Davis y se suman Idris Elba, John Cena, Daniela Melchior y hasta la voz de Sylvester Stallone; también podemos reconocer otra vez un excelente trabajo en cuanto a la banda sonora, aunque sin llegar al nivel de la primera, por más de que la supere en los demás aspectos.

            Y es que desde el principio Gunn marca una línea muy notoria en contraposición a las demás películas de supeheroes. Empezando porque no lo son (?). Nada que no supiéramos pero si algo que la primera entrega pareció olvidar. Son villano, antihéroes, un Escuadrón Suicida y el tratamiendo es el propio para tales figuras. Si bien “gasta” menos tiempo en introducciones o presentaciones, muchos personajes adquieren una profunidad bastante entrañable y bien lograda. Incluso cuando la dinámica de la película es bastante más acelerada y no quiere detenerse en esos aspectos, lo cual duplica el mérito en este caso.

            Hablando de esa dinámica, la misma se centra en una violencia muy estética. Concentrada en los detalles, dandole un toque de humor y divertimento que consigue presentarnos un humor negro bastante creativo, mezcla de gracioso e incomodo, pero que se agradece en todo momento. A esto se le suma que baja el ritmo lo menos posible, comenzando con acción desde el minuto 0 e intenta en todo momento no restar el interés en lo que está ocurriendo, de tal manera que todo fluya normalmente.

            Los giros en determinados arcos están muy bien ejecutados y cumplen su objetivo, mientras que cuenta con determinados recursos anti-cliché para romper justamente con estos momentos, a la par que favorece a su tono y a sumar al humor propio de la película y establece esta línea tan marcada de la que hablabámos al comienzo. En competencia directa con películas de estilos similares, como por ejemplo es el caso de Deadpool.

            En definitiva, no es un historia exageradamente profunda ni de una complejidad exagerada. Es más, se podría decir que es todo lo contrario. Se sostiene en la acción, en la violencia y en el humor negro. Porque busca alejarse de todo lo anterior, que claramente no le trajo buenos resultados la primera vez, ni tampoco a DC en líneas generales. Por el contrario, apoyandose en esos tres puntos consigue una cinta divertida, fresca y remarcable. Algo que nos hacía falta y que nos veníamos mereciendo, así como DC nos venía debiendo. Algo con lo que todos salimos satisfechos.

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