El contenido es el rey, la consistencia es la reina

Hace poco hablamos por acá sobre algunos puntos que entendemos como primordiales a la hora de trabajar en social media. Insistimos en que no se tratan de trucos ni fórmulas mágicas, sino de aprendizajes y experiencias que nos fueron dejando varios años de desenvolvernos en este rubro. Si tuviéramos que resumir todo lo expuesto al máximo, podríamos decir que se trata de: el contenido.


Ya se dijo muchas veces, pero no por decirla una vez más deja de ser cierto, que el contenido es el rey. Y es así. ¿Y qué es el “contenido de valor”? Es una pieza de comunicación que aporta beneficios al público objetivo al que va dirigido. Es lo que valoran nuestros clientes o seguidores. Para crear contenido de valor, tenemos que saber qué les gusta.


El contenido de valor es distinto para cada negocio y el primer paso para definirlo es interiorizarse y ser conscientes sobre los intereses, preocupaciones o características de los productos y/o servicios que se están dando a conocer. Así como también siempre debemos enfocarnos en averiguar los intereses de nuestro público objetivo; en el caso de los emprendedores  la ventaja radica en el trato directo con los clientes y potenciales nuevo clientes.

Hablamos de los principales rasgos al iniciar este camino de producción de contenido de valor pero, lógicamente, la creación del mismo consta de varios pasos más, los cuáles vamos a ir desarrollando detalladamente en futuras entradas dentro de este blog, así que quedate atento.

Ahora bien, si entendemos que el contenido es el rey, la reina es la consistencia. Y es que un buen contenido de valor no puede rendir ni dar resultados concretos sin una consistencia que respalde y justifique su aporte. Apoyar una estrategia en la generación de contenido valioso, relevante e interesante, puede y es siempre el mejor camino, pero la única forma de lograrlo es con una consistencia en la generación del mismo que realmente lo posicione (y a la marca) como tal. Como dijimos en nuestra anterior entrada, esto no significa compartir contenido “basura” por el solo hecho de no quedarse callado, sino en pensar y trabajar contenido relevante, que sea constante y consistente tanto para nosotros, nuestra marca y el cliente.

Nuestra guía práctica para trabajar en social media

Comencemos diciendo que no creemos en fórmulas definitivas o absolutas para desenvolverse en este rubro. Así como tampoco nos parece que la especialización en el mismo le otorgue a alguien una categoría superior e inmaculada, sino más bien, una experiencia forjada a base de experiencias, errores, aciertos y aprendizaje que, entre más se comparte, se debate y se contrasta, resulta más útil y enriquecedora para todos. Por eso les dejamos los siguientes puntos que, según entendemos, son claves para trabajar en social media:

  1. Hacer y ya. Postear en una plataforma cada día.

    El primer gran secreto es que no hay mucho secreto. El primer paso es instalar el hábito de postear una vez por día. Definir las plataformas que más se adapten a nuestro contenido para que convivan en un ecosistema transmedia. Darse a conocer, ser capaz de decir “acá estoy y de esto hablo”. Simple como parece, requiere mucha disciplina y automatización. Puede que no sea inmediato, pero no por eso se debe abandonar el ejercicio.
  1. Si no tenes nada bueno para decir, no digas nada.

    Postear todos los días no implica recurrir al contenido “basura” o de relleno. Implica ser capaz de encontrar temas de conversación interesantes y de valor para compartir con tu audiencia. Como decíamos más arriba, esto puede no ser inmediato. En ese caso, lo mejor es permanecer en silencio, analizar qué falta para completar los huecos que hayan y volver a la carga.

  2. Dejá de decirle a la gente qué tan bueno/a sos. A nadie le importa.

    En serio, a nadie le importa. Lo que sí les importa es el contenido de valor que puedas aportar y cuánto puedas sumar a sus temas de interés. Es así como tu audiencia decide qué tan bueno sos o, en este caso, le parecés, porque para algunos vas a ser muy bueno, para otros regular y para otros, inclusive, malo.

  3. Sé servicial. No guardes tus mejores tips para vender.

    “Lo bueno se comparte” dice una conocida frase. Y es así. Parte de posicionarte como alguien que aporta contenido de valor es ser capaz de compartir lo que sabés y aprendés por el camino. Las ventas llegan por tu capacidad de aplicar estos conocimientos posteriormente.

  4. No hay trucos en social media.

    No hay trucos ni fórmulas mágicas. Solo decisiones y caminos a seguir, de acuerdo a los objetivos que uno se propone. Nada te garantiza el éxito ni el reconocimiento inmediato, pero siendo capaz de establecer una meta y un camino adecuado para llegar a ella, estarás más cerca de lograrlo.

  5. Dejá de buscar una estrategia salvadora porque no hay otra más que postear diariamente.

    Cualquier estrategia mega compleja y elaborada que se aleje de la premisa principal de las redes sociales (generar y compartir contenido) cae ante la verdad indiscutible de que si no te posicionás precisamente como una fuente de contenido, lo demás carece de sentido.

  6. Sé considerado/a y atento/a en los posteos.

    Además de compartir conocimientos, experiencias, técnicas, etc., tenemos que saber que hasta nuestro contenido puede y va a llegar mucha gente que, así como nosotros en algún momento, no tiene esos recursos aún. Esto implica conectar con ellos de una forma atenta y educada, nunca con menosprecio.

  7. Esperá las críticas y aceptalas. No tenés todas las respuestas.

    En el proceso también hay aprendizaje. Nadie nace sabiendo todo. Las críticas, bien direccionadas, nos conducen a un camino de aprendizaje y mejoramiento.

  8. Dejá de buscar secretos. No los hay.

    Escribí/grabá/contá las mejores historias con consejos que se puedan poner en práctica.

  9. Preparate para dedicar o comprometer algunos años de tu vida a las redes sociales.

    Ningún resultado es inmediato. Ni podés esperar resultados de la noche a la mañana, ni podés considerarlo un fracaso por no ver los números que esperabas en poco tiempo. 

  10. Dejá de pedir seguidores. Ellos no hacen rica a una persona, tu mente sí.

    Tener muchos followers puede ser una caricia al ego, pero si ellos no suman nada a tu marca y a su vez esta no crece en un espacio donde pueda aportar contenido de valor, es completamente irrelevante. Calidad antes que cantidad de followers.

  11. Respondé los mensajes de tu audiencia y construí relaciones. Acá están las oportunidades.

    La mejor forma de conectar con la gente que comienza a mostrar interés en tu contenido es respondiendo a sus comentarios y consultas, construir relaciones de valor en base a lo que tengan para aportar mutuamente.
  1. No te obsesiones en qué tipo de posts llaman la atención. No podés predecir todo.

    Se trata de prueba y error. Informate sobre las actualizaciones y recomendaciones de la plataforma, pero enfocate en lo que funciona mejor para tu contenido y con tu audiencia.


  2. No pienses en el dinero por un tiempo. La participación es más importante que la gratificación instantánea.

    El dinero tarde o temprano va a llegar, si uno consigue posicionarse como una figura relevante dentro de su rubro. Ganarse esa confianza y fidelidad con la audiencia es primordial antes de pretender nada más.

  3. Jugá limpio. Sé buena gente. Sé la misma persona online que sos en la vida real.

    En las redes, en las relaciones que construimos dentro de las redes y fuera de ellas. En la vida misma.

  4. Construí a otros creadores de contenido, bloggers, etc. en el camino.

    La colaboración y participación de otros que también están construyéndose una imagen dentro de las redes permite justamente empujarse mutuamente por el camino. Además de que aporta opciones de contenido mucho más interesantes.

  5. No necesitás lujos, iluminación perfecta o cámaras HD.

    Todos comenzaron de cero alguna vez. Nada es perfecto desde el primer momento. El valor agregado que puedas imprimirle a todo lo que haces habla mucho más del resultado final que los recursos con los que contaste para hacerlo.

  6. No es acerca de vos.

    En serio, no es sobre vos.

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